... presumí ser domador, más preferí ser el león ante esa hermosa violencia...
Muero en tu cuerpo, revivo en él, siento fervientes mis ganas de ser. Te invito a transpirar la magia que inventamos, siento en mis manos la felicidad.
No quiero ni pensar en que mi alma carezca de ese hermoso cuerpo...
Hoy la luna se enroscó, me miró mal, me celó, por nuestra AVENTURA DIURNA.