Live, love, laugh !
Sesenta segundos sesenta veces, contaba y faltaban siete veces más, cerraba los ojos, soñaba irse lejos,
pero despertaba en el mismo lugar.

Ladraba, ladraba y no mordía nada, por miedo a quedarse sin cucha ahí nomas. Da rabia cuando un pobre diablo te quita todo lo que dios no te da.
Para despegar una hora no alcanza, a la vuelta la panza le va a reclamar. Y el flash que a destiempo se le hace inseguro... (sopita caliente en la mesa del bar).
Decidió que iba a ser un pájaro libre y que nada más lo iba a atar. Y cuando los sueños son de tal calibre no hay despertador que los pueda bajar. Junto a sus amigos, se puso una banda, (No hay que darle al tiempo lo que no es de él) Y hoy sabe que todo ha valido la pena si escucha los gritos del negro José.