Una histeria innecesaria así como descabellada
Pasional como sutil, me arrebataste el cielo y lo adornaste y con el tiempo me enseñaste qué es el amor y que en la cama no hay restricción.
Hoy se que no debe existir placer como admirarte reír.
Si ves que hago todo a prisa, vas a ver una sonrisa cuando esté por concluir, lo hago para estar más tiempo donde siempre soy feliz.
Y yo voy a sonreír, mientras las sábanas que cubren nuestros cuerpos no dejen escapar el fuego que se encendió por nuestras pieles haciendo fricción. Arraigados de pasión, tendré que enterrarme en sol para volver a sentir ese calor.