La semana pasada en la misa del colegio nos avisaron que para semana santa había un proyecto para que los jóvenes hagamos caridad, o servicio.
Me inscribí.
Hoy era el primer día que tenía que ir, nos encontrábamos a las 13.30 en la puerta del safa, iban chicos de varios colegios.
Teníamos que ir a los jeriatricos de la zona, a cada grupo le correspondía un jeríatrico.
Cuando llegamos al jeríatrico que nos tocaba, se me fue toda la emoción al carajo, realmente, me pregunte que se me había pasado por la cabeza cuando pensé que no iba a ser tan duro, tan grave.
Todos los viejitos que estaban ahí tenían más de 80 años, la mitad de ellos estaban en silla de ruedas, y puedo asegurarles que NINGUNO de ellos estaba totalmente lucido.
Cuando entre no sabía que hacer, veía que todos saludan uno por uno a los viejitos, pero a mi me daba cosa, porque algunos ni se daban cuenta de que nosotros habíamos llegado, pero capaz después se sentían mal, porque nosotros no les dábamos bola, en fin durisima LA PRIMERA IMPRESIÓN.
Después nos dieron estampitas para repartirles, junto con un pequeño ramo de olivo, y no tuve mejor suerte que ir a ofrecérsela a un señor que NO QUERÍA, y me dijo NO! , chau dije yo ARRANQUÉ COMO EL ORTO.
Por suerte después lo fui llevando, y me fui acercando a Ricardo, a Angélica, a Carmen, María, etc.
Cada uno tenía una historia para contar, podían repetir, cien veces lo mismo, olvidarse de lo que contaban, hablar bajito, o cualquier otra cosa, pero nada nos hacía pensar que no estaban agradecidos de que nosotros estuviéramos ahí, sus ojitos brillaban , nos acariciaban las manos, nos comparaban con sus nietos.
Ellos se mostraban agradecidos, pero al final, nosotros también nos llevamos lo nuestro, porque en realidad, quiénes somos nosotros, para que gente que no nos conoce, nos compare con una persona que quiere , o nos espere con tantas ansias.
Cantidades de historias, escuché hoy, se me mezclan todas, se hacen una sola, se hacen la historia de gente que a pesar de sus edades y de que están viviendo los últimos días de su vida, encerrados en un jeríatrico, los disfrutan al máximo, consiguen novios, amigos, se ayudan con sus maridos, se sienten felices.
Eso me llevo de hoy, además de que hubo gente que jamás creí que pudiera participar en algo así y sin embargo lo hizo y de todo corazón.